Bienvenidos a Isidro Música, el podcast donde exploramos el mundo del saxofón y la enseñanza musical. Soy Isidro Rodríguez, saxofonista, profesor y director del Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez. Si quieres saber más sobre mi trabajo, acceder a clases online o conocer las agrupaciones de nuestra academia, te invito a visitar isidromusica.com. Ahora sí, disfrutemos juntos de este episodio.

Hola, ¿qué tal? Bienvenidos y bienvenidas a un nuevo episodio del podcast. Hoy quería sentarme un rato a hablar con ustedes de algo que llevo pensando desde hace varias semanas: cómo la música, casi sin darte cuenta, termina llevándote a lugares que hace años parecían imposibles. Y no hablo solo de lugares físicos. Hablo también de experiencias, de personas, de escenarios, de aprendizajes y de momentos que, cuando empiezas a estudiar música, ni siquiera imaginas que algún día vas a vivir.
Estas últimas semanas han sido especialmente intensas y muy emocionantes, y sinceramente necesitaba compartirlas con ustedes porque han sido de esas experiencias que te recuerdan por qué decidiste dedicar tu vida a la música.
Todo comenzó con nuestra participación en la XII Cumbre Mundial del Tango, en Granada. Todavía me cuesta creerlo cuando lo digo en voz alta. Poder volver a compartir escenario con Silvio Zalambani ya era algo tremendamente especial para nosotros, pero hacerlo representando a Canarias en un evento internacional de este nivel fue una experiencia completamente distinta. Creo que ahí es donde realmente tomamos conciencia de todo lo que hemos ido construyendo durante estos años con Glück Quartet.
Más allá de los conciertos, lo verdaderamente importante fue todo lo que vivimos allí. La convivencia con el cuarteto fue increíble. Compartir tantos días juntos, ensayar, caminar por Granada, hablar constantemente de música, descubrir la ciudad y vivir cada momento como grupo terminó fortaleciendo muchísimo nuestra conexión musical y humana. A veces desde fuera solo se ve el concierto final, las fotos o el aplauso del público, pero detrás hay muchísimo más: nervios, cansancio, ilusión, horas de ensayo, conversaciones interminables sobre interpretación y también muchísimos momentos divertidos que terminan uniéndote todavía más a tus compañeros.
Siento sinceramente que hemos crecido muchísimo como grupo después de esta experiencia. Musicalmente, la Cumbre nos obligó a escuchar de otra manera, a cuidar muchísimo más los detalles, el sonido colectivo, las dinámicas y la intención de cada frase. La música de Silvio tiene una sensibilidad muy especial y requiere muchísima conexión entre los intérpretes. No basta simplemente con tocar las notas; necesitas respirar con el grupo, entender la intención emocional de cada obra y conseguir que todo fluya con naturalidad. Y creo que precisamente ahí es donde más hemos evolucionado.
Pero además del crecimiento musical, también hubo un crecimiento humano enorme. Este tipo de experiencias te enseñan muchísimo sobre las personas con las que compartes escenario. Aprendes cómo reaccionan ante los nervios, cómo viven la música, cómo afrontan los momentos importantes y cómo consiguen sacar adelante situaciones complicadas. Todo eso termina reflejándose después cuando tocas con ellos.
Y aquí quiero hacer un agradecimiento muy especial a Daniel Valerón, porque sinceramente hizo que la experiencia fuese todavía más bonita. Daniel está estudiando actualmente en Granada y durante todo el fin de semana estuvo acompañándonos, enseñándonos la ciudad, llevándonos a rincones increíbles y haciéndonos sentir prácticamente como en casa. Gracias a él pudimos vivir Granada de una manera mucho más cercana y auténtica, y eso también forma parte del recuerdo tan bonito que nos llevamos de esta experiencia.
Y luego llegó el momento de los conciertos y las sensaciones del público. Y qué maravilla vivir algo así. Nos recibieron con los brazos abiertos desde el primer momento. Sentimos muchísimo cariño y muchísimo respeto hacia nuestra propuesta musical. La música de Silvio Zalambani conectó muy bien con el público y se crearon momentos realmente especiales durante las actuaciones. De esos conciertos donde notas que la gente no solo escucha, sino que está viviendo contigo cada obra y cada emoción.
Precisamente por todo lo vivido allí estamos compartiendo pequeños vlogs y resúmenes de la experiencia en las redes sociales de Glück Quartet, en mi canal de YouTube y también en TikTok, en Isidromusica, porque sinceramente sentíamos que había demasiadas cosas bonitas como para no compartirlas.
Y casi sin tiempo para detenernos demasiado, seguimos con más música. Hace muy poquito también tuvimos una actuación muy especial de Glück Quartet en el Mercado de Vegueta. Era la primera vez que actuábamos allí y la experiencia fue realmente preciosa. Interpretamos música de Piazzolla, Silvio Zalambani y otros compositores con obras originales y arreglos para cuarteto de saxofones, en un ambiente cultural muy bonito que terminó convirtiéndose en algo mucho más especial de lo que imaginábamos.
El público nos acompañó durante toda la mañana con muchísimo cariño e incluso hubo personas que terminaron animándose a bailar con nuestra música. Y sinceramente, eso siempre emociona muchísimo porque cuando ves que la música consigue romper esa barrera entre escenario y público entiendes que algo importante está ocurriendo.
Además, durante toda la mañana también se desarrolló un taller de pintura dentro del propio mercado, así que se creó una mezcla muy bonita entre música, arte y cultura que enriqueció muchísimo toda la experiencia. Fue una de esas actuaciones donde no solo haces un concierto, sino que realmente sientes que formas parte de algo más grande.
Y mientras todo esto ocurría, también hemos estado trabajando intensamente en el programa extensible del Festival Internacional de Saxofón de Canarias. Han sido unos días maravillosos para el alumnado, con masterclass enfocadas tanto a alumnado de grado elemental como profesional, además de trabajo específico de ensemble de saxofones y big band.
Y aquí quiero destacar especialmente la labor de Juan Pedro León Luna y Daniel Valerón. Más allá del enorme nivel musical que tienen ambos, me gustaría resaltar la profesionalidad, la cercanía y la motivación con la que han trabajado con el alumnado durante estos días. Porque muchas veces lo que realmente marca la diferencia en una masterclass no es solo lo que aprendes técnicamente, sino cómo consiguen inspirarte, motivarte y hacer que quieras seguir creciendo como músico.
Ver al alumnado implicado, haciendo preguntas, trabajando con ilusión y disfrutando de la experiencia ha sido realmente emocionante. Y sinceramente creo que este tipo de actividades son fundamentales para seguir creando motivación y crecimiento musical en Canarias.
Además, tuvimos dos conciertos muy especiales dentro de este programa. El primero fue “Artist Concert”, donde participaron Juan Pedro León Luna, Daniel Valerón, Néstor Ramírez y yo mismo, dentro del programa extensible del festival. Y al día siguiente vivimos “Islas en Ritmo”, una experiencia de Big Band y Sax Ensemble que llenó el Centro Municipal de Cultura de muchísima energía, mezcla de estilos y un ambiente espectacular.
Ahora mismo seguimos preparando muchísimos proyectos. Por un lado, el concierto de final de curso, que ya está empezando a tomar forma y que nos hace muchísima ilusión. Pero además estamos preparando también un nuevo evento con la Big Band que, sinceramente, creo que va a sorprender muchísimo. Todavía no puedo contar demasiado porque seguimos trabajando en ello, pero estoy convencido de que va a ser algo muy especial.
Y además, este próximo viernes participaremos en la Velada Poético-Musical Orlando Hernández Martín, en Agüimes, junto a Glück Quartet. Será una noche dedicada a la música de cámara y a la música rioplatense, con obras de Piazzolla, Silvio Zalambani y otros compositores dentro de un entorno cultural precioso.
Y mientras pienso en todo esto, me doy cuenta de algo importante. Muchas veces creemos que la música consiste únicamente en estudiar, tocar mejor o preparar conciertos, pero al final lo verdaderamente importante son todas las experiencias que te regala por el camino. Las personas que conoces, los lugares a los que llegas, las amistades que construyes y los momentos que terminas compartiendo encima y fuera del escenario.
Y sinceramente, después de vivir todas estas semanas tan intensas, no puedo sentirme más agradecido por poder compartir todo esto rodeado de gente tan buena.
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¡Hasta la próxima!