89.- La familia crece…

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Isidro Música
89.- La familia crece...
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Bienvenidos a Isidro Música, el podcast donde exploramos el mundo del saxofón y la enseñanza musical. Soy Isidro Rodríguez, saxofonista, profesor y director del Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez. Si quieres saber más sobre mi trabajo, acceder a clases online o conocer las agrupaciones de nuestra academia, te invito a visitar isidromusica.com. Ahora sí, disfrutemos juntos de este episodio.

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A principios de enero entró en casa un nuevo miembro de la familia.
Un saxofón alto Yamaha 32 logo púrpura, en muy buen estado general y con una historia detrás que, poco a poco, he ido descubriendo.

No es un instrumento que llegue con prisas ni con fuegos artificiales. Llega en un momento de pausa, de reflexión y de vuelta tranquila al podcast. Y quizá por eso, ha encajado tan bien.

Un saxofón con vida… y con trabajo por delante

Aunque el estado general del instrumento es muy bueno, como suele ocurrir con saxofones que han tenido recorrido y tiempo sin tocarse, está desajustado.
Por eso, desde prácticamente el primer momento, ya está en manos del luthier Rafael, un gran profesional y la persona en la que siempre confío mis instrumentos. Prefiero no improvisar con estas cosas: un buen ajuste lo cambia todo.

Aun así, antes de llevarlo al taller he podido tocarlo un poco. Lo justo. Y la verdad es que, incluso sin estar en sus mejores condiciones, las sensaciones han sido muy buenas.

Primeras sensaciones: sonido y digitación

Lo primero que me llamó la atención fue el color del sonido.
Hay algo muy particular en estos Yamaha antiguos: un sonido claro, centrado, con cuerpo, pero sin dureza. Incluso con el ajuste pendiente, el saxofón responde y te invita a tocar. No tienes que pelearte con él.

La digitación también me ha sorprendido gratamente. Es muy cómoda, muy natural, y curiosamente se siente algo más moderna que la de mi Yamaha 62 logo púrpura, al que estoy tan acostumbrado. No es un salto radical, pero sí se nota una evolución en la ergonomía, en cómo caen las manos y en la fluidez general al moverte por el instrumento.

Son sensaciones difíciles de explicar con palabras, pero muy fáciles de reconocer cuando las tienes bajo los dedos.

El número de serie 4xxxx y la historia detrás

Uno de los aspectos que más curiosidad me generaba de este saxofón es su número de serie, que comienza por 4xxxx.
Esto suele generar muchas dudas, porque no encaja del todo con las tablas “clásicas” que circulan por internet.

Y aquí es importante aclarar algo:
Yamaha nunca ha publicado una base de datos oficial y detallada que relacione número de serie con año exacto de fabricación, como ocurre con otras marcas. Lo que conocemos proviene de catálogos antiguos, testimonios de coleccionistas, distribuidores y del propio comportamiento histórico de la marca.

En el caso concreto del Yamaha 32, hay un detalle clave:

👉 El modelo se descontinuó en algunos mercados antes que en otros.

Es decir, mientras en ciertos países el Yamaha 32 dejó de fabricarse relativamente pronto, en otros mercados siguió produciéndose durante más tiempo, conviviendo incluso con otros modelos más modernos. Esto explica por qué aparecen saxofones con números de serie más altos de lo que, en teoría, “deberían” tener.

Por eso, un Yamaha 32 con número de serie 4xxxx no es una rareza ni una incoherencia. Simplemente responde a:

  • una producción escalonada por mercados
  • una política de fabricación muy pragmática por parte de Yamaha
  • y una época en la que la marca priorizaba fiabilidad y continuidad más que cambios estéticos constantes

Lo que sí parece claro es que los logo púrpura corresponden a una etapa concreta de Yamaha, asociada a una forma de construir instrumentos muy sólida, muy consistente y que hoy sigue siendo muy valorada.

Más allá del año exacto, lo importante es cómo está hecho y cómo responde. Y en eso, este saxofón cumple con creces.

A la espera del ajuste… y de lo que vendrá después

Ahora mismo el saxofón está en proceso de ajuste, y sé por experiencia que cuando vuelva del taller va a ser otro instrumento.
Un buen ajuste saca a relucir todo lo que ahora solo se intuye: afinación, homogeneidad, respuesta y comodidad real en todos los registros.

En cuanto lo tenga listo, haré un vídeo para publicarlo en el canal, donde podré mostrar cómo suena ya en condiciones, compararlo con otros instrumentos y compartir impresiones más detalladas desde el punto de vista práctico.

Este Yamaha 32 logo púrpura no llega para sustituir a nada.
Llega para sumar.

Para recordarme que no siempre hace falta el último modelo ni el instrumento más caro para disfrutar tocando. A veces, lo que necesitas es un saxofón con historia, bien construido, con personalidad y que encaje con el momento en el que estás.

La familia crece.

 Y lo hace con sentido.


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¡Hasta la próxima!