Bienvenidos a Isidro Música, el podcast donde exploramos el mundo del saxofón y la enseñanza musical. Soy Isidro Rodríguez, saxofonista, profesor y director del Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez. Si quieres saber más sobre mi trabajo, acceder a clases online o conocer las agrupaciones de nuestra academia, te invito a visitar isidromusica.com. Ahora sí, disfrutemos juntos de este episodio.

Ahora sí, disfrutemos juntos de este episodio.
Arrancamos este episodio muy especial, porque hoy quiero compartir con ustedes cómo ha sido el inicio de este nuevo curso 2025–2026 en nuestro centro, que comenzó el pasado lunes 15 de septiembre.
Hay algo especial en septiembre.
Es como el momento exacto en que la partitura está en blanco, esperando las primeras notas.
Un silencio que no es vacío, sino promesa.
Un despertar que trae consigo nervios, ilusión y, sobre todo, ganas de volver a sonar.
Y así ha comenzado este nuevo curso en nuestro centro, el pasado lunes 15 de septiembre. Hoy quiero contarles cómo está siendo este arranque lleno de energía, de proyectos y de música que comienza a escribirse día a día.
Lo primero que tengo que contarles es algo que me genera una mezcla de sensaciones: mucha alegría… pero también un poquito de vértigo.
Este curso hemos tenido una altísima demanda de plazas en casi todas las especialidades. Tanta, que ahora mismo tenemos lista de espera en piano, saxofón, percusión y hasta en música y movimiento
Esto, por un lado, es una satisfacción enorme: significa que el centro sigue creciendo, que cada vez más familias confían en nuestro proyecto educativo, y que hay ganas de música, muchas ganas.
Pero, por otro lado, también nos hace pensar: ¿cómo organizarnos para dar respuesta a todos? ¿Cómo seguir ofreciendo calidad, cercanía y un trato personalizado con tanta demanda?
Es un reto bonito, sí, pero un reto al fin y al cabo. Y confieso que el primer día de clase, mientras veía llegar a tanto alumnado nuevo y a las familias, pensé: “Qué maravilla… pero qué responsabilidad también”.
Una madre incluso me dijo al dejar a su hija en la puerta: “Profe, se ha pasado todo el verano contando los días para empezar. Está más nerviosa que cuando vuelve al cole”. Ese tipo de comentarios me dan la pista de que no solo enseñamos música: también creamos ilusión, expectativa y comunidad.
Lo segundo que quiero destacar es la energía con la que han vuelto nuestros alumnos y alumnas después del verano.
A veces pasa que en septiembre cuesta arrancar, que los primeros días están marcados por la pereza o la nostalgia de las vacaciones.
Pero este año ha sido distinto: he notado un entusiasmo especial. Las ganas de tocar, de aprender, de reencontrarse con compañeros.
Y les voy a confesar una anécdota:
El lunes, en una de las primeras clases de saxofón, un alumno llegó con un cuaderno completamente nuevo, con las tapas llenas de pegatinas musicales. Me dijo: “Profe, este año no quiero dejar ni un ejercicio sin apuntar”.
Parece una tontería, pero para mí fue un símbolo. Una especie de recordatorio de que cuando empiezas con ilusión, todo fluye mejor.
Otro detalle bonito fue ver cómo varios alumnos llegaron 15 minutos antes de su clase, simplemente para estar juntos, charlar, enseñar fotos del verano y hasta improvisar unas notas en los pasillos. Eso me recordó que la academia no es solo un lugar donde se estudia música: también es un espacio de encuentro.
Y claro, no podía faltar hablarles de lo que viene este año.
En el Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez siempre buscamos crecer y sorprender, y en este curso tenemos varias novedades importantes:
- Masterclass con invitados de lujo: a lo largo del año contaremos con profesorado invitado que nos aportará otras miradas y experiencias.
- Encuentros con el Ensemble de Saxofones en la Península: un proyecto que me emociona especialmente, porque significa que nuestro trabajo empieza a trascender fronteras.
- Y además, aunque no puedo dar demasiados detalles todavía, tenemos preparadas algunas sorpresas que, estoy seguro, nos dejarán momentos inolvidables.
Lo que sí puedo adelantar es que el curso está diseñado no solo para mejorar técnica e interpretación, sino también para aprender a disfrutar del proceso. Y eso, créanme, marca la diferencia.
Quiero aprovechar este inicio para compartir algunos consejos prácticos, tanto para alumnos como para familias y profes:
- Organiza tu tiempo: septiembre es un mes de nuevas rutinas. No intentes abarcar todo en la primera semana. Mejor poco y constante que mucho y de golpe.
- Escucha música todos los días: no importa si estudias 20 minutos o una hora, pero escuchar música de calidad es tan importante como tocar.
- No tengas miedo a equivocarte: los errores son parte del aprendizaje. Cada fallo es un paso más hacia el dominio del instrumento.
- Disfruta de los compañeros: aprender en grupo motiva, inspira y te da fuerzas para seguir.
- Celebra los pequeños logros: tocar bien una frase, mejorar un ritmo, aprender una nueva escala. Todo suma.
Estos consejos no son solo para el alumnado. También los aplico yo como profesor y director. Porque enseñar música también significa aprender constantemente.
Y si el alumnado llega con pilas cargadas… yo también.
El verano fue intenso y productivo: conciertos con la banda, actuaciones con la Orquesta Melody —donde nos lo pasamos genial—, viajes, ensayos… Pero también hubo tiempo de descanso, de recargar energías y de coger perspectiva.
Y les digo la verdad: llego con más ilusión que nunca.
Porque cada curso es una oportunidad para mejorar, para aprender de los errores del año anterior, para crecer junto al alumnado y al equipo docente.
No se trata solo de enseñar música: se trata de construir experiencias que dejen huella.
Empezar un curso es un poco como abrir una partitura nueva. Al principio solo ves notas en blanco y negro, y puedes sentirte abrumado. Pero poco a poco, esas notas empiezan a sonar, a tener sentido, a convertirse en música.
Así es septiembre: un comienzo lleno de posibilidades.
Y este año, más que nunca, siento que la música no es solo lo que hacemos dentro del aula. También es lo que compartimos: las conversaciones en los pasillos, los ensayos que se alargan porque no queremos que termine la canción, la emoción de subir a un escenario después de meses de trabajo.
Por eso me emociona tanto este arranque. Porque no es un inicio cualquiera: es el inicio de nuevas historias que vamos a escribir juntos.
Así que así ha sido este arranque de curso: lleno de ilusión, con un centro que crece cada vez más, con alumnado que llega con energía renovada, y con proyectos que prometen ser apasionantes.
Me encantaría saber cómo están viviendo ustedes este inicio de curso, si también sienten esa mezcla de nervios e ilusión, o si tienen alguna meta personal que quieran compartir.Gracias por acompañarme un día más en este espacio sonoro.
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¡Hasta la próxima!