Bienvenidos a Isidro Música, el podcast donde exploramos el mundo del saxofón y la enseñanza musical. Soy Isidro Rodríguez, saxofonista, profesor y director del Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez. Si quieres saber más sobre mi trabajo, acceder a clases online o conocer las agrupaciones de nuestra academia, te invito a visitar isidromusica.com. Ahora sí, disfrutemos juntos de este episodio.

Hola, hola… ¿cómo están?
Bienvenidos y bienvenidas a este nuevo episodio del podcast. Hoy les traigo un resumen que va mucho más allá de una simple crónica. Les quiero contar una historia: la historia de cómo, durante cinco días, nuestro centro se transformó en un espacio lleno de música, ilusión, aprendizaje y emoción.
Del 1 al 5 de julio celebramos la segunda edición del Curso de Saxofón dirigido por Daniel Valerón, y sinceramente… fue una experiencia que nos dejó huella.
Desde el primer día, se notaba que estábamos ante algo especial. Las aulas se llenaron de saxofones, sí, pero también de energía, de compromiso, de risas, de retos, de superación. Cada pasillo vibraba. Cada nota tenía algo que decir.
Este curso ha dado un paso gigante respecto al año pasado. Ha crecido en todos los sentidos: más nivel, más actividades, más conciertos y, sobre todo, más alma. Más corazón.
Y parte de ese crecimiento viene, sin duda, por el equipo docente que lo ha hecho posible: Pablo García, Enrique San Emeterio, Eduardo Perea y el propio Daniel Valerón. Los cuatro, miembros del prestigioso Equitem Sax Quartet, no solo compartieron sus conocimientos, sino también su pasión y su generosidad.
Dieron clases individuales, colectivas, talleres técnicos… Y lo hicieron con una cercanía y profesionalidad que marcaron la diferencia. Cada alumno y alumna sintió que tenía un espacio, una guía, una oportunidad real para crecer.
Lo más bonito fue ver cómo el curso se adaptó a todos los niveles: desde estudiantes de escuela de música hasta quienes ya están en el conservatorio o en bandas. Todos aprendieron, todos mejoraron. No solo técnica: también presencia escénica, expresividad, interpretación en grupo, gestión del estudio.
Y entre clase y clase, el ambiente era increíble: saxos sonando, gente ensayando en los rincones, compartiendo partituras, hablando de boquillas, de cañas, de música, de futuro.
Este año, además, tuvimos dos invitados de lujo que elevaron aún más el nivel artístico del curso:
- El percusionista Juan Carlos Fernández, que no solo dio una masterclass con alumnado del centro, sino que también participó como intérprete en varios conciertos y el Pasacalles.
- Y el pianista José Carlos Esteban-Hanza, cuya sensibilidad fue fundamental en el concierto del proyecto Entre Alisios y Quejíos, así como en la clausura y el pasacalles.
Ambos aportaron una sonoridad riquísima y una experiencia escénica profesional de altísimo nivel.
Cada día tuvimos un concierto diferente:
- El lunes, Daniel Valerón ofreció un recital como apertura, que puso el listón altísimo.
- El martes, nuestros alumnos brillaron en el concierto de solistas y ensembles. ¡Qué emoción verles crecer!
- El jueves vivimos el espectacular proyecto Entre Alisios y Quejíos, donde se unieron el saxofón, el piano y las raíces canarias y flamencas. Pura magia.
- Y el viernes fue el gran cierre: primero, un Pasacalles con más de 40 músicos en la calle. Y luego, el concierto de clausura con la Big Band en el Centro Municipal de Cultura. Un final de película.
Pero si algo hay que destacar con mayúsculas es la actitud del alumnado. ¡Qué implicación! Qué preguntas tan buenas hicieron, qué atención en clase, qué entrega en cada ensayo, en cada actuación.
Muchos nos decían al final que había sido la mejor experiencia musical del año. Y lo entendemos. Porque fue una semana intensa, sí, pero también emocionante, creativa, formativa… inolvidable.
Y como no podía ser de otra manera, todo esto no habría sido posible sin el trabajo incansable de Daniel Valerón. Durante meses, organizó, planificó, soñó y construyó esta segunda edición con detalle, con mimo, con visión.
Y lo logró. Logró que esta semana fuera un regalo para todos los que la vivimos. Daniel no solo dirigió el curso: le dio alma, identidad, propósito.
Este curso ha sido más que una formación. Ha sido una experiencia de vida, un lugar de encuentro para saxofonistas de distintos puntos, de distintas edades y estilos, unidos por el amor a la música.
Gracias a todo el profesorado, al alumnado, a los artistas invitados, al equipo de organización, y a las familias que lo han hecho posible.
Ya contamos los días para la próxima edición.
🎧 Nos escuchamos en el próximo episodio.
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¡Hasta la próxima!