Bienvenidos al podcast Isidro Música, un podcast donde hablaremos sobre el mundo del saxofón, pero también de temas relacionados con la docencia musical en general
Soy Isidro Rodríguez, músico profesional, profesor de saxofón y director de mi academia, El Centro de Educación Musical Isidro Rodríguez.
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Y ahora, sí, comenzamos este episodio, donde hablamos sobre el saxofón alto Selmer Mark VII
En estos últimos días he tenido la suerte de probar uno de los saxofones más icónicos de la legendaria marca Selmer, el alto Mark VII, gracias a la generosidad de un amigo que me lo ha prestado. Como alguien que ha pasado muchas horas con diferentes saxofones, tanto en el ámbito clásico como en la big band, tenía mucha curiosidad por experimentar lo que este modelo tan conocido podía ofrecer. Mi experiencia ha sido realmente positiva, con matices muy interesantes según el contexto en el que lo he utilizado.
El Selmer Mark VII es un saxofón que se lanzó en 1975 como sucesor del famoso Mark VI, un instrumento que muchos consideran uno de los mejores saxofones de la historia. Sin embargo, el Mark VII tiene su propia reputación, a menudo menos conocido, pero con características propias que lo diferencian. Una de las primeras cosas que noté al tomar el saxofón en mis manos fue su ergonomía. Los cambios en la distribución de las llaves, con una disposición más grande en la zona del pulgar izquierdo, son notables, y aunque algunos músicos pueden necesitar un tiempo de adaptación, en mi caso me resultó bastante cómodo desde el principio.
En cuanto a su sonido, mis primeras pruebas fueron en el repertorio clásico, donde mis sensaciones fueron muy agradables. El Mark VII tiene un tono cálido y redondo, con una afinación sorprendentemente estable, lo que hace que sea fácil controlar dinámicas sutiles y matices expresivos. Es un saxofón que responde muy bien a las exigencias de un repertorio exigente en cuanto a precisión y claridad en el fraseo. Pude tocar piezas de autores como Glazunov y Desenclos, y la sonoridad obtenida fue rica en armónicos, permitiéndome expresar cada frase con mucha fluidez. La construcción del saxofón, aunque algo más pesada que la de otros modelos, parece tener un efecto positivo en la proyección del sonido, aportando una estabilidad muy apreciable en pasajes técnicos complicados.
Sin embargo, donde realmente noté una transformación significativa fue al utilizar el Mark VII con una boquilla más abierta en un contexto de big band. Aquí es donde el instrumento realmente brilló para mí. Mientras que en el repertorio clásico el sonido es contenido y controlado, en el entorno de una big band, con más potencia y flexibilidad, el Mark VII mostró su verdadera versatilidad. El saxofón cambió completamente su carácter: el sonido se volvió más grande, con una proyección increíble y una presencia que cortaba a través de la sección de vientos. La capacidad del Mark VII para producir esos registros altos brillantes y definidos, combinados con una rica profundidad en los graves, hizo que tocar piezas de swing y jazz moderno fuera una experiencia muy satisfactoria.
Lo que más me impresionó en este contexto fue cómo, a pesar de su robustez en la proyección, el saxofón nunca perdió su control tonal. La afinación siguió siendo precisa, y a pesar de la mayor apertura de la boquilla, no tuve problemas para mantener una buena articulación y fluidez. Este equilibrio entre poder y control es una característica que realmente destaca en este saxofón, haciéndolo ideal para estilos más agresivos y enérgicos como el jazz, sin perder su capacidad para manejar pasajes delicados cuando es necesario.
En resumen, mi experiencia con el Selmer Mark VII ha sido muy positiva. Aunque he leído en ocasiones que este modelo no tiene el mismo «misticismo» que el Mark VI, lo cierto es que, por sus características y versatilidad, el Mark VII es un instrumento excepcional en muchos contextos. Me ha encantado la riqueza de su sonido en repertorio clásico, pero sobre todo, la capacidad que tiene para adaptarse a estilos más abiertos y enérgicos como la big band. Este saxofón ha sido una grata sorpresa para mí, y aunque he disfrutado mucho de esta prueba, no puedo evitar tener un deseo creciente de probar también el mítico Selmer Mark VI, para poder compararlos de primera mano y ver qué diferencias y similitudes existen entre estos dos modelos tan legendarios.
¡Espero que esa oportunidad llegue pronto! Sin duda, la experiencia con el Mark VII ha sido un paso más en mi constante búsqueda de nuevas sensaciones musicales con diferentes instrumentos.
Y así concluimos este episodio donde hemos hablado sobre el saxofón alto Selmer Mark VII
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